Uno de los asuntos más controvertidos y dolorosos que conoce la conciencia humana es la cuestión alimentaria. El hecho de que entre las especies exista una competencia de tal magnitud por la multiplicación y la reproducción que obligue a la caza de las otras especies, genera estragos en el alma.
En esto hay que imitar a los animales, que sólo comen lo justo. La suficiente energía que les permita moverse. No disfrutan con el sacrificio del prójimo.
La especie humana, por el contrario, celebra el sacrificio del toro en la tauromaquia. Más bien, el dominio del hombre sobre la naturaleza.
Además, se han conocido también sacrificios de individuos sobre otros individuos. La especie humana también conoce el sacrificio del prójimo y el suicidio. Son todas manifestaciones de una tendencia maligna que tenemos en nuestra alma y que hay que controlar. Suicidarse va en contra de la multiplicación, reproducción, perfección de la Idea y de las ideas. Sacrificar por deleite a otras especies y mucho menos, a la propia especie, va en contra de la civilización y de las ideas.
Por eso, se impone la moderación, en el más puro sentido estoico, en la cuestión alimentaria y, sobre todo, la necesidad de autocontrol de las fuerzas malignas del alma que llevan a los sacrificios deleitosos de las demás especies y del prójimo.
La cuestión alimentaria exige el respeto a la propia especie. El orden de preferencia adecuado es los vegetales, el pescado y la carne, por aproximación a la propia especie.
Invocamos aquí a las fuerzas del Bien, para que hagan imperar en el firmamento sus potencias, las actualicen y combatan a la fuerzas del mal. Combate espiritual al que todos estamos obligados.
Deseando al planeta una larga vida y prósperos años venideros, recibid un cordial abrazo de este humilde lazarillo, que os aconseja la comunión para evitar sacrificios del prójimo y holocaustos futuros. Si hay alguna actividad del alma más elevada y que nos hace especiales, esa es la tendencia al Bien que debe presidir el alma de toda la Creación y en especial, la de los seres humanos por ser dotados de certeza de la realidad que nos rodea.
Teniendo presente que esa certeza está limitada por el punto de vista, dedicamos estas letras con la intención de aportar nuestra visión respecto de cuestión tan lastimosa como la alimentaria, necesidad que esperamos algún día sea erradicada. En espera de tal noticia, no hemos más que decir al respecto.


