¿Qué es el Absoluto? ¿De qué tenemos nostalgia?
Parece que toda la realidad tiende a la auténtica realidad de las ideas platónicas. En este sentido, la tendencia a la Idea y a las ideas de la inteligencia y del sentimiento, es propósito de todas las religiones. La tendencia a la Justicia, al Bien, a la Bondad, al Amor al prójimo, al Equilibrio de la Idea, etc… protagoniza el padecimiento y las esperanzas de la persona y la personalidad de los seres humanos. El arte, o la técnica en el trabajo y en los oficios artísticos, nos conectan con el Absoluto desde el momento que constituyen un acto creativo a partir de la Idea, que es su potencia.
Parece que toda la realidad tiende a la auténtica realidad de las ideas platónicas. En este sentido, la tendencia a la Idea y a las ideas de la inteligencia y del sentimiento, es propósito de todas las religiones. La tendencia a la Justicia, al Bien, a la Bondad, al Amor al prójimo, al Equilibrio de la Idea, etc… protagoniza el padecimiento y las esperanzas de la persona y la personalidad de los seres humanos. El arte, o la técnica en el trabajo y en los oficios artísticos, nos conectan con el Absoluto desde el momento que constituyen un acto creativo a partir de la Idea, que es su potencia.
Parece oportuno la defensa de nuestra cultura cristiana y de su Idea de Bien más extendida y universal, Jesucristo. Encarnación de Dios Padre, movida por el Espiritu Santo, con conciencia del Bien. Toda la realidad participa en mayor o menor grado de esta auténtica realidad del firmamento, que apunta a haber sido creado por Dios mismo desde los tiempos inmemoriales de la Eternidad.
La religión nos ofrece asi una respuesta y un modo de enfrentamiento a los problemas y cuestiones centrales del ser y del existir. El mito nos ayuda a dar una explicación, puede ser racional o irracional, a todos estas circunstancias. La explicación racional parece alcanzar en la Razón, en el Siglo de las Luces, el XVIII, su máxima expresión, al divinizar la Razón misma.
La opción moderada impone la necesidad de una
fe razonable y una razón fideística, que explique no solo lo que la
ciencia verifica, sino aquellos ámbitos del Ser y del Existir que no
tienen explicación y que solo irracionalmente se pueden corroborar.
No es ánimo de este internauta herir ninguna sensibilidad, sino aportar su humilde opinión ante la agonía que parece estar sufriendo la cultura y la ciudad.

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