La finalidad que justifica los medios no es otra que el consentimiento de los gobernados. Procurar la garantia de los valores del ordenamiento jurídico, la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo politico conduce a la felicidad general que se traduce en consentimiento del pueblo, necesario para la legitimidad del gobierno.
El gobierno es legitimo, es decir, es consentido por los ciudadanos, en elecciones periódicas mediante el voto. La jefatura del Estado monárquica se legitima tras el periodo constituyente en la aprobación de la Constitución en referéndum. Esta Constitución, por si se sugiere algún cambio, admite una reforma que requiere un procedimiento especial. El rey está legitimado por la Constitución, que emana de los Padres constituyentes elegidos por los gobernados.
Las otras posibilidades de jefatura de Estado son la República, la Monarquia Absoluta y la Dictadura.
La Monarquía Absoluta legitima el poder del rey en Dios. Su poder deriva directamente de Dios.
La Dictadura lo hace por la fuerza, normalmente del Ejército.
La República tiene por Jefe del Estado a un Presidente de la República, elegido periódicamente en elecciones que son su legitimidad, su consentimiento en el Gobierno.
De los cuatro tipos posibles de Jefatura del Estado, los menos violentos y más aceptados por todos son la República y la Monarquía parlamentaria. La Monarquía absoluta degenera en tirania del rey al estar concentrados los tres poderes del Estado en una sola persona. La Dictadura también es tirana al no estar legitimado el gobierno en consentimiento de los gobernados, sino del Ejército. La tirania es el gobierno de uno sólo en defensa del interés propio.
La República defiende más el mérito que la herencia. La Monarquía, más la herencia que el mérito.
La Idea es la República, gobierno de la mayoría en defensa del interés general. Su categoría, es la Monarquía parlamentaria, Jefatura de uno solo en defensa del interés general a través del Parlamento.
Tras estos argumentos, hemos de defender con Maquiavelo que el Gobierno de una Nación ha de estar fundamentado en el consentimiento de los gobernados. De lo contrario, deviene en violencia y en desorden.
En España, tras un siglo decimonónico muy conflictivo y un siglo XX dramático, conviven los cuatro modos de Jefatura. Hay, por tanto, una gran tendencia a la rebelión por parte de republicanos, monárquicos, absolutistas y dictatoriales. De los cuatro los menos violentos y por tanto los más tendentes a la Paz que ha de perseguir el ordenamiento son la Monarquia parlamentaria y la República. Por tanto, se impone la educación del pueblo para que el consentimiento sea rentable.
La soberanía nacional que reside en el pueblo, convierte a éste en protagonista del sistema democrático, y por tanto en Dios. Dios está en todas partes y nos ha de iluminar a través de la educación para conocer todas las posibilidades y elecciones posibles y fundamentar así nuestro consentimiento, con la menor manipulación posible de unas clases sobre otras. Cultivemos, así, nuestra naturaleza divina a través del estudio y del voto, y alejémonos de tentadoras violencias por la fuerza que solo nos pueden llevar al aniquilamiento de los pueblos y de la Nación.
Ese ALGO que Trotsky menciona, se traduce en el GOBIERNO CONSENTIDO DEL PUEBLO. De esta manera el sentido negativo de la dicenda maquiavélica "El fin justifica los medios" queda connotado positivamente.
Un atrevimiento: "EL FIN QUE JUSTIFICA LOS MEDIOS ES EL CONSENTIMIENTO DE LOS GOBERNADOS"

Este obra está bajo una
licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.